Miedo al “retorno conservador”. Las elecciones presidenciales en Brasil y el futuro del Kirchnerismo y el Chavismo

Por: Jean Carlos Asanza (*) y

Andrés del Río (**)

El reciente aumento en las encuestas de opinión registrado por el opositor José Serra (PSDB), lo ubica con 45% y a la candidata oficialista Dilma (PT) con el 57% de la intención de votos para las elecciones presidenciales de fines de octubre. Este crecimiento opositor desató profundas inquietudes en los sectores progresistas del “Gigante del Sur” interpretando que el relativo giro hacia la derecha en diversos países del mundo podría influenciar en las elecciones brasileras y generar un efecto dominó en la región.

En este sentido, el esperado resultado de las elecciones presidenciales en Brasil, no solamente determinaran el rumbo del país verdeamarelo sino también influenciará los procesos políticos en Argentina y Venezuela. Los cambios esperados se describen en primer lugar en materia de política internacional con relación al Mercosur. En el caso de ser electo Serra, la posibilidad de desacelerar en el proceso de integración regional es fortalecida por varios frentes internos que sostienen al candidato. Se interpreta que el despegue económico brasilero es limitado por los países con economías en dificultades. Así, se fortalecería la autonomía brasilera al diversificar los acuerdos preferenciales, multiplicando las oportunidades del país. Al mismo tiempo, se enfriarían las relaciones con países de la región considerados conflictivos. Tanto Argentina como Venezuela sufrirían el cambio de norte de Brasil, perdiendo su respaldo en momentos claves. Por otro lado, en el caso de que la candidata oficialista continúe en el palacio de Planalto, la profundización del proceso de integración regional continuaría en la misma línea desarrollada en los últimos ocho años. El Mercosur continuaría siendo la prioridad en la política exterior Brasilera, por encima de las presiones de ciertos sectores empresariales. En esta línea, existen profundas diferencias en los modos de resolución de conflictos regionales entre ambos candidatos. Estos quedaron expuestos en el conflicto con Bolivia por el Gas y Petrobras en 2007. La posición conciliadora de Lula da Silva fue fuertemente criticada por los partidos de oposición, acusando al presidente de no defender los derechos de su país. También, Lula da Silva se esforzó para la constitución del UNASUR, demostrando en la práctica su efectividad institucional en la normalización de las relaciones Venezuela – Colombia.

Por otro lado, nuevas incógnitas se platearían sobre el futuro de los gobiernos de centro izquierda en la región. En el caso de asumir Serra, las elecciones presidenciales en Argentina (2011) y Venezuela (2012) tendrían un contexto diferente, en una región que tendría al país más importante, la quinta economía del mundo en 2016, como parte del bloque de países gobernados por “sectores conservadores”.  En las futuras elecciones presidenciales, Argentina perdería uno de sus aliados fundamentales para sostener su proyecto progresista, debiendo profundizar aún más su relación con Venezuela. De esta forma, la polaridad ideología en la región se profundizaría reconfigurando el mapa sudamericano.  El escenario de unión regional exhibido al rechazar el proyecto Norteamericano del ALCA en el 2005 en Mar del Plata no se presentaría con misma solidez en el futuro.

La virtual elección de Serra reforzaría la tendencia a bloquear procesos iniciados en materia de creación de marcos regulatorios de Medios de Comunicación. Asi, se verían reforzadas las tesis de homologación de la “libertad de expresión” a la “libertad de empresa” de los conglomerados empresariales de la llamada “Gran Prensa” a nivel regional. La coalición partidos de oposición-medios de comunicación se vería reforzada al evaporarse la discusión de la “Ley de Medios” instalada en el Brasil de Lula. De esta forma, procesos como los observados en Argentina y Venezuela reforzando la presencia del Estado y su aparato público, con desarrollos  en la estructura de comunicaciones publicas,  estarían en riesgo de descredito regional a proposito de un posible efecto cascada en el caso que Brasil gire hacia la derecha en su conducción ejecutiva.

De esta forma, el llamado a la “profundización” de los modelos políticos realizado tanto por la presidente Kirchner como por el presidente Hugo Chávez se encontrarían amenzados. Asi, en el caso de un Serra ganador se reforzaría la tendencia opositoria de bloquear el avance del “socialismo del siglo XXI” en la región. Claramente, el 31 de octubre no solamente Dilma y Serra esperaran ansiosamente el resultado electoral.

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( 27/08/2010. Por Michael Shifter)

(28/06/2010. Por Rodrigo Mallea)

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    (*)Politologo venezolano. Investigador (IESP/UERJ)

    (**) Politologo argentino. Doctorando en Ciencia Politica (IESP/UERJ) y pesquisador de NEIC (Núcleo de Estudos do Empresariado, Instituições e Capitalismo)

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    Publicado por

    Xavier

    Politólogo (UCV y UAB). Magíster en Estudios Latinoamericanos (USAL). Director de la ONG Entorno Parlamentario (@eparlamentario). Miembro del equipo directivo de @EducaMiranda

    2 comentarios sobre “Miedo al “retorno conservador”. Las elecciones presidenciales en Brasil y el futuro del Kirchnerismo y el Chavismo”

    1. Felicito a los autores y concuerdo plenamente en sus apreciaciones entre las consecuencias sobre Rousseff y Serra, especialmente a corto plazo y en términos de “percepciones vigentes” -y justificadas- por parte de sus vecinos.

      En términos políticos, el impacto de Serra en la región es claramente desfavorable para la mayoría de sus vecinos, especialmente si recordamos las acusaciones abiertas que hizo durante su campaña contra la Venezuela de Chávez, el gobierno de Evo Morales, el MERCOSUR, la cesión a Paraguay en Itaipú, y otros casos más, lo que sin dudas sería un comienzo con el pie izquierdo en su política regional.

      Para la Argentina también sería negativo, especialmente si lo incluimos en un proceso político similar al de Venezuela, Bolivia y Ecuador.

      Una valoración personal es que aún así, Rousseff no representará la oportunidad que supuso Lula en el acercamiento regional. Rousseff fue tan crítica como Serra respecto las disputas comerciales con Argentina (“si existe –y existe– por la Organización Mundial de Comercio y por el MERCOSUR la posibilidad de tomar represalias contra una medida tan agresiva como ésta que fue tomada contra el Brasil, ella tiene que ser respondida” dijo en mayo del presente año), y un detalle de política interna que no debe pasar desapercibido: Hay que tener en cuenta que el próximo Brasil se caracterizará por un contexto económico desfavorable -en un momento de grandes expectativas, especialmente de la clase media, de que su situación mejorará-, y la fuerte presión de los medios de comunicación y el partido garante de la gobernabilidad (el PMDB), caracterizado por una sobredosis de pragmatismo, harán sentir su presencia sobre un mandatario que difícilmente cuente con la aprobación/popularidad de Lula (yo creo que difícilmente en Brasil se repita el fenómeno político único que fue Lula).

      A nivel interno, difícilmente veo que Rousseff pueda implementar una agenda “progresista”, especialmente vinculada con una reforma de los medios de comunicación: el PT retiró de su programa dicha propuesta (“control social de los medios”), y Rousseff no sólo cambió su postura sobre el aborto sino que además debió asumir un compromiso escrito de no tratar dicha cuestión. Bajo esta óptica, el “conservadurismo” que caracteriza a Brasil continuará siendo velado por sus elites (principalmente FF.AA., Iglesia, medios) tal como lo hizo en el gobierno Lula.

      Ante este escenario variable, hechos como el acercamiento ideológico/político con Venezuela o una política “blanda” con Argentina en sus recurrentes disputas comerciales (países que tienen una pésima prensa en Brasil) junto a una actitud “permisiva” con sus socios regionales dependerá mucho de la presión interna de los actores mencionados y la popularidad de Rousseff, estrechamente atada a la suerte del escenario económico. Respecto Argentina, la variable principal del “modelo” actual la veo signada por el resultado de la elección presidencial del 2011, que dependiendo de quién llegue puede haber una ruptura absoluta respecto la política del actual gobierno.

      Claro que estamos en las Ciencias Sociales, y todo análisis dependerá de infinitas variables que no podemos predecir. Lo único cierto es que todo indica que Rousseff será la próxima presidente de Brasil, ahora es cuestión de estar atentos a todo lo que se viene.. A seguir escribiendo para desentrañar este fenómeno que es latinoamérica!

    2. (Acabo de percibir que escribí un artículo inconscientemente.. mis más sinceras disculpas a mis tan queridos autores!)

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