Política y Ley Orgánica del Trabajo

Por Froilán Barrios. (22/09/11). No se entiende que no será posible una sociedad estable si no existen leyes laborales, económicas y sociales que modifiquen las terribles inequidades observables en la distribución de la Población Activa.

Cuando la política y el mundo del trabajo van de la mano las naciones se consolidan, el progreso impulsa el modo de vida y en los países se promueve la prosperidad, aún cuando se observen desigualdades ya que no hay sociedades perfectas, y al menos se reducen al mínimo las cifras de pobreza. ¿Es esto posible en medio de la globalización y de la competencia feroz de los mercados?

Las cifras señalan que en América Latina continente de altas cifras de pobreza, se identifican gestiones gubernamentales capaces de dar el salto a economías solidarias, como los casos de Brasil, Costa Rica, Perú, Chile y no sólo a economías donde el mercado imponga su ley. Los indicadores referentes a Ingreso Nacional señalan los avances en la materia referentes a distribución de la riqueza, determinando sus logros la revisión de los códigos de trabajo respectivos.

En el caso venezolano el curso pudiéramos decirlo tuvo otro destino. Al aprobarse la Ley Orgánica del Trabajo en mayo de 1990 se creyó que el nuevo marco lograría el impulso del empleo masivo y luego la Reforma de la LOT en 1997 determinaría el impacto definitivo en materia de poder adquisitivo, empleo digno. La realidad fue otra y debatir si el cambio de régimen de antigüedad significaba impactos positivos, quedó ya para la ciencia ficción al abordar el poder en 1999 la actual gestión gobernante y cambiar las reglas de juego, a tal punto que desechó los mandatos de la actual Constitución de la República Bolivariana.

Julio Goddio (2005) indica que la legitimidad del Estado sólo será posible a través un nuevo vínculo entre la política y el mundo del trabajo. Se trata de construir sociedades de trabajo. Veamos quien es capaz de recoger el guante de esta propuesta tan necesaria para la Venezuela en ruinas que padecemos.

Al declarar recientemente el Presidente de la Asamblea Nacional que para este año 2011 tampoco se discutirá la Reforma de la LOT dejándolo para 2012, indica el poco interés del Estado Chavista en asumir su compromiso planteado desde la aprobación del texto constitucional en diciembre de 2009, luego en una sentencia del TSJ de 2004 y luego las declaraciones del Presidente Chávez ordenando a la AN, para después abandonar sus propias órdenes.

Al mismo tiempo la poca fuerza o nula vehemencia en desatar un debate nacional por parte de la bancada opositora indica el grado de separación que existe entre la política y el mundo del trabajo en nuestro país. No se entiende que no será posible una sociedad estable si no existen leyes laborales, económicas y sociales que modifiquen las terribles inequidades observables en la distribución de la Población Activa, no será fácil para un gobierno diferente a éste sino hay actores reconocidos en nuestro caso trabajadores y por otro lado empleadores frente a un Estado responsable, en el marco de una alianza para la reconstrucción Nacional. Y para lograr el objetivo es fundamental no una reforma sino una Nueva Ley del Trabajo.

Enlace original aquí.

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Publicado por

Xavier

Politólogo (UCV y UAB). Magíster en Estudios Latinoamericanos (USAL). Director de la ONG Entorno Parlamentario (@eparlamentario). Miembro del equipo directivo de @EducaMiranda

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