La gira de Ahmadineyad por América Latina ¿señal de algo?

Publicado en Entorno Político. La reciente visita del Presidente iraní a América Latina (la quinta en los últimos 5 años) deja a su paso las cada vez más notorias discrepancias en el manejo de la cuestión iraní en la diplomacia de la región latinoamericana. Los lazos que aún mantiene este régimen teocrático, conservador y belicista, con varios países de América Latina, además de diferir abiertamente con los patrones culturales y religiosos de la región, pone en evidencia la brecha entre los gobiernos de este lado del mundo y la ALBA como instancia simbólica del radicalismo antiestadounidense.

Sobre esta particular fisura, destacan las firmes posturas de reciente rechazo de México, Argentina y Brasil, quienes han marcado consecuentes reservas en lo que se refiere a la no proliferación de armas nucleares[1] y, sobre todo, a la opacidad con la que el gobierno de Teherán resguarda, con celo militar, su proceso de enriquecimiento de uranio. Sin embargo, nos preguntamos: ¿cuál es el carácter de “oportunidad” que el representante de los “Ayatolás” concibe en esta visita? Su presencia en el área de influencia más próxima a su principal enemigo internacional (los EEUU), ¿entraña la significación de algún movimiento estratégico que atender, habida cuenta su asediado rango de acciones?

Preliminarmente podemos asegurar que el hecho que Ahmadineyad haya decidido viajar centenares de kilómetros podría tener por objeto reforzar acuerdos estratégicos que no abundan precisamente en su área de influencia geopolítica, y nos indica al menos el interés de amplificar sus “aclaratorias” en torno al programa nuclear, a través de mecanismos alternativos a los que plantea la comunidad internacional. Venir de tan lejos, en momentos tan álgidos[2], pudiera responder a la imperiosa necesidad de ampliar un mensaje internacional entre aquellos pocos Estados dispuestos a apoyarle después de tantos años de intransparencia, tal como ocurre con los países de la ALBA: Nicaragua, Ecuador, Cuba y Venezuela.

 ¿Tambores de guerra bajo la alfombra persa?

Las razones que pudieron haber operado para motivar una gira latinoamericana con tan escasos resultados, al menos en lo atinente al intercambio comercial[3], han despertado conjeturas y polémicas del más diverso signo. Sin embargo, el denominador común pareciera ser la eventual apreciación de “conflicto inminente”, que no perdió ocasión de manifestar el Presidente iraní en cada oportunidad mediática que tuvo. Lo cual explica, además, la especial motivación de retratarse con el líder de la Revolución Cubana, ícono viviente de uno de los momentos de mayor tensión militar de la Guerra Fría[4]: Fidel Castro[5].

La búsqueda de atención, en un momento político apremiante también en el plano interno, en el que se aproximan nuevos comicios parlamentarios para marzo de este año, pudiera estar dirigida a diversificar las condiciones de comunicación política internacional que las potencias occidentales le han planteado a esta República Islámica y que, a su vez, alertan sobre el advenimiento de nuevas sanciones, tal y como recientemente ha planteado la Unión Europea contra el Banco Central Iraní (BCI)[6]. Sin embargo, en atención a las circunstancias internas, bajo la alfombra persa pudiera esconderse una apelación nacionalista, que eventualmente ayude al régimen a recuperar la confianza perdida de sus ciudadanos en los últimos años.

En efecto, la situación inflacionaria del país[7], el empobrecimiento acelerado de la moneda[8], los rigores que impone el aislamiento comercial, la ferocidad de la represión contra la disidencia, así como el manejo belicoso de las relaciones internacionales en el medio oriente, le ha ganado importantes desafecciones al gobierno iraní. En efecto, la seguidilla de malas decisiones, la obstinada permanencia de su programa nuclear[9] y los efectos de las revueltas árabes no han sido buenas noticias para el régimen persa. Situación que pudiera revertirse ante la posibilidad de algún ataque exterior —israelí, norteamericano o conjunto— que permitiera reforzar el capital político nacional-islamista perdido. En este sentido, pudiera resultar un objetivo clave para el gobierno iraní recuperar aliados (por muy lejos que puedan estar), más allá de las posibilidades reales de un conflicto militar actualmente.

A más de un año del distanciamiento brasilero

El régimen iraní no encara una buena hora en sus relaciones con la región latinoamericana desde finales del año 2010. En efecto, en aquel entonces la recién electa presidenta brasileña Dilma Rousseff manifestó su distanciamiento de las posturas amenazantes del gobierno persa, tanto en materia de derechos humanos, respeto a la existencia de Israel en tanto Estado soberano y la resolución pacífica de los conflictos, así como su apoyo a la inmediata reanudación de las negociaciones del grupo 5+1 compuesto por EEUU, Francia, Alemania, Reino Unido, China y Rusia[10].  Situación que difiere abiertamente de la relación de proximidad que mantiene nuestro país con más dogma que beneficio.

El viraje brasilero se produce tras ocho años del Gobierno de Lula Da Silva, en el que siempre la posición iraní fue respaldada en las votaciones de Naciones Unidas sobre eventuales sanciones. Tomando en cuenta el sacrificio de las aspiraciones del país amazónico a ingresar como miembro permanente al Consejo de Seguridad, este distanciamiento ha dejado caer todo su carácter expansivo en buena parte de la región. En aquellos años, Brasil solía ser el principal socio comercial de Irán en la región, con un intercambio bilateral estimado en 1.300 millones de dólares. Que el regreso a Teherán sea sin escalas en Brasil, representa un duro golpe para la diplomacia persa, así como una contundente demostración de disidencia diplomática a la postura radical del eje Caracas-La Habana.

Es importante añadir que desde el 2006 el Presidente Chávez le abrió la puerta al régimen iraní a América Latina, especialmente a su área de influencia (Ecuador, Bolivia, Nicaragua y Cuba), en un momento en el cual ambos regímenes gozaban de un respaldo interno renovado y de condiciones en la economía mundial más favorables a sus intereses energético-exportadores. Sin embargo, la situación política que ambos países afrontan abren nuevas incertidumbres, especialmente en el caso venezolano por la salud del primer mandatario, la insolvencia de pagos internacionales y las promesas de grandes proyectos binacionales aún en el abandono.

Ante estas circunstancias desafiantes para el 2012 que recién comienza, la visita del Presidente Ahmadineyad a los países de América Latina antes mencionados pudiera implicar una necesidad de reedición de las alianzas, ante inminentes escenarios desfavorables por venir. Situación que se puede constatar ante la creciente beligerancia unilateral israelí[11], y en virtud del espíritu de “contención” que quiere mantener la administración de Obama sobre la posibilidad de una mayor escalada en el conflicto contra el régimen iraní.

Enlace original aquí.


[1] Sobre lo cual existe una dilatada doctrina en la actuación internacional que tiene su máxima expresión en el Tratado para la Proscripción de las Armas Nucleares en la América Latina y el Caribe (mejor conocido como Tratado de Tlatelolco) de 1969.

[2] En particular, los ejercicios militares en el estrecho de Ormuz, las protestas internas en sintonía con la denominada “primavera árabe” y la creciente beligerancia nuclear.

[3] Cabe destacar que las relaciones económicas entre Irán y Venezuela presentan una reiterada discontinuidad en el desarrollo de sus convenios, a pesar de que nuestro país es el primer cliente de Teherán en el hemisferio. En atención a cifras ofrecidas por el Instituto Nacional de Estadística (INE), Irán exportó a Venezuela 73,69 millones de dólares para el 2009 y 16,03 millones de dólares en 2010. En el balance de las relaciones binacionales que ha entablado el actual gobierno venezolano, tenemos la firma de cerca de 300 acuerdos en materia comercial y tecnológica (sobre algunos de los cuales no se tiene libre acceso en sus detalles, montos, fechas, etc.). En muchos casos, estos convenios siguen sin agregar actividad productiva alguna, como es el caso de algunos proyectos en el sector automotriz o el vinculado con el sector cementero, por citar los más emblemáticos de esta situación.

[4] Nos referimos a la crisis que ocasionó el descubrimiento norteamericano de la instalación de una base de misiles soviéticos en Cuba, también denominada “crisis de octubre” de 1962 o “crisis de los misiles”. Sin duda, uno de los momentos en los que se estuvo más cerca de una conflagración de proporciones nucleares. Quizás aquí estribe el valor simbólico de la fotografía para Mahmud Ahmadinejad.

[5] Quien en fechas recientes, dedicó un artículo de opinión en el que fue enfático sobre el asunto nuclear, argumentando “Ningún país grande o pequeño tiene el derecho a poseer armas nucleares”

[6] “EE. UU. y países europeos imponen sanciones unilaterales contra los sectores petrolero y financiero de Irán, porque sospechan que ese país está fabricando una bomba atómica” Prensa Libre (20/01/2012):  http://goo.gl/ka0jf

[7] La tercera inflación más grande del mundo para el 2011, después de Macedonia y Venezuela, según The Economist: http://www.economist.com/node/21543185

[8] El pasado martes, el New York Times reportó el punto más bajo de la valoración de la moneda iraní con respecto al dólar. http://goo.gl/Wx1eL

[9] El cual no fue alterado en un ápice ante la conmoción mundial que generó la crisis nuclear en Fukushima, tras el terremoto y el tsunami de marzo del 2011 en Japón.

[10] http://goo.gl/6Bcm1 Llegando a votar en contra de régimen de Teherán por primera vez en una década en marzo del 2011:  http://goo.gl/9GGAx

[11] En vista de la escalada de hostilidades, el jefe del Estado Mayor  de los EE.UU. Martin Dempsey viaja a Tel Aviv, para persuadir al Gobierno de israelí que detenga sus amenazas de atacar a Irán: http://goo.gl/db2Uw

Publicado por

Xavier

Politólogo (UCV y UAB). Magíster en Estudios Latinoamericanos (USAL). Director de la ONG Entorno Parlamentario (@eparlamentario). Miembro del equipo directivo de @EducaMiranda

Un comentario sobre “La gira de Ahmadineyad por América Latina ¿señal de algo?”

  1. que venga algun representante del regimen de israel a ver cu’antos lo reciben. hasta ahora las agencias internacionales han investigado los proyectos de energia nuclear persa y no han encontrado nada. si van a israel podrian encontrar cientos de bombas nucleares, ademas de la persecusion, robo de tierras, asesinatos y represion de la nacion palestina. El eje peligroso y desestabilizador de la region es israel, arabia saudita y estados unidos ya es hora que alguien le haga contrapeso. definitivamente ya se le esta cayendo la mascara al regimen sionista. bienvenido presidente ahmadinejad.

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