La Ley de costos y precios: una lectura económica

Por José Guerra. La Ley de Costos y Precios Justos va a cambiar la forma en que se fijan los precios en Venezuela. Es una de las leyes de contenido económico más importante que se hayan aprobado en el país. Su Exposición de Motivos expresa en toda su magnitud el alcance de ese instrumento legal. Parte de varias premisas, ninguna de ellas verificables y otras falsas de toda falsedad. Veamos…

Se asume, de entrada, que existe un poder monopólico en el sector privado de la economía, lo que se traduce en la fijación de altos precios y que ello genera elevados márgenes de ganancia. Pero, para colocar un ejemplo palpable, un examen detallado y objetivo echa por tierra el dogma según el cual la economía venezolana se caracteriza por la presencia de monopolios en el sector productor de alimentos. En efecto, cuando se valoran adecuadamente los alimentos más importantes se aprecia que existe competencia entre diversos productores de esos rubros, con lo cual se desmiente la tesis de la monopolización de la economía nacional. Hay un monopolio cuando existe un solo productor que elabora un determinado bien y sólo basta con asistir a un establecimiento comercial para darse cuenta que esto no tiene fundamento en la Venezuela de hoy. Mientras el consumidor pueda escoger entre varias marcas, elaboradas por distintos productores, no puede hablarse de la existencia de un monopolio.

Lo que resulta absolutamente falso es el hecho de que precios elevados impliquen alta inflación. Una cosa es que los precios sean elevados y otra que los precios suban permanentemente como sucede en un cuadro inflacionario como el que vive Venezuela desde hace años. Por ejemplo, en Japón los precios de los bienes son elevados pero no aumentan de manera consecutiva, lo que implica que la tasa de inflación es muy baja. Contrariamente, en Venezuela, los bienes son caros y al mismo tiempo suben sostenidamente a lo largo del tiempo.

Donde sí existe monopolio es en el caso de los bienes y servicios que provee el Estado. Al observar lo que ocurre con insumos tales como el cemento, el acero, el aluminio, la gasolina, la telefonía fija y la electricidad, entre otros, es claro que los mismos son producidos por una sola empresa estatal. Esto sí es, irrefutablemente, monopolio. Además, en la distribución de alimentos, el Estado cuenta con alrededor del 30% del mercado, si sumamos la participación de las redes Mercal, Pdval y Abastos Bicentenario.

El objeto de la ley parece ser, conforme a la declaración de algunos voceros oficiales, la regulación y el control de los precios con el propósito de bajar la inflación. Pero si la inflación disminuyera apelando a una ley, no habría inflación en el mundo porque bastaría con un decreto-ley para que los precios disminuyeran.

Si analizamos desprejuiciadamente la cuestión, y en especial, si comparamos las experiencias de países con baja y estable inflación a lo largo de períodos prolongados de tiempo, se concluye que ello es posible gracias a la combinación –o convergencia- virtuosa de tres elementos. En primer lugar, gobiernos que mantienen sanidad en sus gestiones fiscales –esto es, un manejo prudente de las finanzas públicas-, lo cual implica que el gasto fiscal se mantiene en niveles financiables sin recurrir a la impresión de dinero. En segundo lugar, bancos centrales concentrados en la estabilidad de los precios, usando instrumentos de política en procura de esa estabilidad. Cuando el banco central se desvía de ese cometido, sucede el lamentable resultado de Venezuela, en el que los precios se incrementan permanentemente en vista de que dicha institución funciona como “caja chica” del gobierno. En tercer lugar, los países que han logrado bajar la inflación son aquellos donde se promueve la competencia y la entrada de nuevos productos y productores, y donde se fortalecen las cadenas de comercialización.

Desafortunadamente, ninguno de estos tres atributos o componentes del círculo virtuoso antes aludido se manifiesta en la economía nacional en este momento y no creemos que la ley revierta esta circunstancia, pues el ámbito de aplicación de la misma comprende todos los bienes y sectores que comercian o producen bienes y servicios.

Aunque en la ley se señala la expresión “ganancias excesivas” éstas son definidas con relación a los costos. Sin embargo, la ganancia es un tema más complejo en tanto y en cuanto en determinados sectores pudiesen existir altas ganancias transitorias tratándose de nuevos productos o de una demanda sostenida, ganancia que tenderá a la baja tan pronto entren otros productores al mercado, seguramente atraídos por esos elevados márgenes. Y ello guarda relación con los incentivos económicos básicos requeridos para que nuevos productores superen las “barreras de entrada” que posee cada sector.

Por otro lado, todos los productores y prestadores de servicios están en la obligación de registrarse en una macro-institución cuyo nombre ya es lo suficientemente elocuente: Superintendencia Nacional de Costos y Precios. Este organismo tendrá a su cargo el registro de las estructuras de costos de todos los productos, esto es, de todos los productores, lo cual incluye toda la variedad de bienes y servicios que se elaboran hoy o se producirían mañana, de modo tal que los precios de venta deberán contar con el visto bueno de la Superintendencia para poder ser negociados en el mercado.

Habrá que imaginar la cantidad de estructuras de costos con las cuales tendrá que lidiar ese organismo. Piense en el examen, por parte de esa burocracia, de las estructuras de costos de mil (1.000) empresas que fabrican, en suma, por lo menos cinco mil (5.000) productos diferentes y cuyos precios dependan del análisis detallado de dichas estructuras. Eso fue lo que se trató de hacer con la planificación central cuando todavía regían las economías comunistas (el llamado “Socialismo Real” del siglo XX), donde un buró intentaba determinar los precios sin tomar en cuenta las condiciones económicas. El resultado fue un fracaso monumental, que incluyó hasta la quiebra de las empresas estatales.

Adicionalmente, la ley se convierte en un gran inhibidor de la innovación en la medida que una empresa que quiera lanzar al mercado un nuevo producto debe contar con la autorización del gobierno para poder colocarlo. Dicho de otro modo, se “filtra” o frena el emprendimiento y la creatividad empresarial y se la somete al criterio de la burocracia. Lamentablemente, la experiencia histórica sugiere que, así como el mercado sin la intervención del Estado produce distorsiones, el Estado tampoco es el mejor “asignador” de recursos, especialmente si es dejado “a sus anchas”.

La Ley entró en vigencia el 22 de noviembre y se han dictados varias providencias administrativas referidas al registro de las empresas en la Superintendencia de Costos y Precios Justos, tanto sobre los criterios que regirán para notificar los precios y costos como sobre los que regularán la determinación del precio final de los bienes. Del mismo modo, se sabe que una providencia congeló los precios de diecinueve (19) productos, al tiempo que se les exigió a las empresas productoras una lista exhaustiva contentiva de todo tipo de información sobre los bienes producidos, los insumos usados y sus costos primarios, entre otros indicadores.

Naturalmente, todavía están por verse los impactos de la ley dependiendo de la forma como sea “administrada” por parte de los organismos competentes, pero es necesario resaltar que la plataforma jurídica que podría permitirle al Estado una aún mayor intervención sobre la actividad empresarial ya está creada.

Enlace original aquí.

Anuncios

Publicado por

Xavier

Politólogo (UCV y UAB). Magíster en Estudios Latinoamericanos (USAL). Director de la ONG Entorno Parlamentario (@eparlamentario). Miembro del equipo directivo de @EducaMiranda

Y a ti qué te parece este artículo? déjame conocer tu opinión

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s