El 12F en clave comparada: las primarias en América Latina. II parte.

En la primera parte, vimos qué representan para el diálogo democrático una elección primaria. De igual manera revisamos cuáles han sido los tipos de elecciones primarias que se han realizado recientemente en América Latina. Ahora bien, vamos a poner el 12F venezolano en una perspectiva comparativa con uno de los ejercicios de conciliación político-partidario más importante que conozca la historia política contemporánea de la región.

El caso de la concertación chilena, proximidades y distancias.

La fiereza del régimen pretoriano chileno que giraba alrededor de la figura de Augusto Pinochet, ofrecía pocos espacios para la contestación democrática en el marco de su pluralidad. Las condiciones de fuerza que imponía la dictadura[1] no ofrecían otro espacio de articulación política que la unidad democrática frente a la omnipresencia del gobierno. En este sentido, la “Concertación Nacional”[2] fue la expresión más acabada de la coalición multi-partidista que sobrellevó la conducción de la transición y las bases fundacionales de la democracia chilena contemporánea.

Unidos desde el “Comando del No”, que consiguió la victoria en el plebiscito de 1988, la Concertación chilena fue una alianza política exitosa, que reunía en su seno a partidos de izquierda, izquierda moderada y de centro. En este contexto, las elecciones primarias de 1993, de 1999 y de 2005 resultaron ser un factor aglutinante, de gran legitimidad, que contribuyó al fortalecimiento del pacto político a través del cual Chile conseguiría un fortalecimiento de la institucionalidad democrática[3].

Al igual que la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) de la Venezuela de hoy, las opciones pacíficas para contrarrestar la hegemonía política radicaban en la capacidad de cohesión de las fuerzas opositoras alrededor de una dirigencia política vigorosa, capaz de pautar, coordinar y ejercer controles internos, tanto en el plano electoral como en la capacidad de asumir y honrar un pacto de gobernabilidad que fuese sostenible en el tiempo. En el caso de la Concertación chilena, los principales actores asumieron que además de representar una alternativa electoral debían trabajar en el fortalecimiento de su capacidad para generar confianza, lo que evidentemente se potenció cuando consiguieron posicionarse como una opción creíble de poder. Esta imagen logró proyectarse cuando se asumió la unidad como mecanismo transformador de la manera de hacer política y no como un mero trámite electoral (Garretón; 2004).

Si bien es cierto que la concertación chilena tuvo en la unidad su principal factor desequilibrante para hacer frente a la dictadura, no es menos cierto que actuó en un marco político sensiblemente diferente al caso venezolano de nuestros días que vale la pena ilustrar brevemente:

La concertación surge en un contexto donde el poder central busca su afianzamiento a través de la ilegalización, persecución y supresión de toda forma partidista de acción colectiva. En el caso venezolano, si bien el sistema electoral, las restricciones al financiamiento y el desempeño institucional del Estado impone restricciones a los partidos políticos de la oposición, la hostilidad y sus formas de ejecución son sensiblemente diferentes al caso chileno de los años setenta y ochenta.

  • La concertación chilena entrañaba entre sus ideales la expectativa constituyente como objetivo unánimemente compartido, con el propósito ulterior, a través del cual garantizar las condiciones mínimas para una transición pacífica a un régimen democrático[4]. En el caso venezolano de hoy, el ideal constituyente está representado por un sector minoritario, con precaria capacidad de influencia en la MUD y con poco respaldo social en las urnas (5.5% del resultado del 12F).
  • Las adversas condiciones electorales en las que nacía el “Comando del no” suponían que la labor política posterior tenía que afianzar unas pautas institucionales mínimas, que facilitaran la celebración de las elecciones fundacionales de un régimen democrático sobre el cual tenían pocas referencias inmediatas. La lucha política en Chile por la confianza del ciudadano al voto sería el desafío más importante dentro de los objetivos de la Concertación. En el caso venezolano, las condiciones electorales, por más discutibles que resulten para algunos sectores y por más imperfectas que sean en sentido procedimental, no son parte principal de la reivindicación política de la MUD como tampoco han condicionado significativamente la participación electoral de los últimos comicios.

12F, proceso inédito aunque inacabado

En el caso venezolano, las referencias de elecciones primarias se remontan a las primarias indirectas de Acción Democrática (AD) en 1973, las de colegio electoral de 1988 y las directas de 1993 celebradas en AD y COPEI[5].

Si bien es cierto que la Constitución de 1999[6] ha establecido la obligatoriedad de la selección de los candidatos mediante la participación de las bases, hasta el pasado 12 de febrero sólo el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) y el partido Voluntad Popular habían implementado procesos electorales para la escogencia de de su dirigencia (el primero, mediante primarias cerradas, y el segundo, mediante primarias abiertas). En el caso del PSUV, el procedimiento fue implementado en 2008 para la escogencia de candidatos a las elecciones regionales de alcaldes y gobernadores, y en el 2010, cuando se consultaron a las bases del partido para la escogencia de los candidatos que se someterían a las elecciones parlamentarias de ese mismo año. Práctica de democracia interna que fue exhibida en su momento por el gobierno como una “conquista popular de las bases”, pero que en la actualidad, en un año electoral como 2012, se desconoce si se realizarán al menos para la escogencia de candidatos al nivel estadal o municipal[7] dando por sentado que la candidatura por la presidencia es hoy más un tabú dado que plantearlo supondría una lealtad al líder del Estado y del partido Hugo Chávez. Lo cual, valga acotar, representa un elemento diferenciador muy grande, si lo comparamos con las elecciones primarias celebradas este mes de febrero por la MUD y sus importantes niveles de concurrencia electoral.

En efecto, el pasado domingo 12 de febrero, más de 40 organizaciones partidarias, 1.034 políticos aspirantes[8] y más de tres millones de electores que sufragaron, formaron parte de un proceso político inédito que posibilitó el escrutinio abierto a cualquier ciudadano inscrito en el Registro Electoral, para tres niveles de gobierno: presidencial, estadal y municipal. Tal amplitud en la consulta electoral fue respaldada por una participación récord [9], la cual plantea un importante mensaje cívico en la gestión de la diversidad que involucra la oposición venezolana.

En este sentido, el proceso electoral del 12F pudiera también encarnar una demanda latente de democratización integral de los partidos políticos, tanto para la elección de sus candidatos como de sus dirigentes, pues los partidos en Venezuela presentan un importante déficit democrático en cuanto a este tipo de prácticas internas. Esta presión social hacia la dirigencia opositora pudiera agudizarse si la ciudadanía defiende la tesis de que “las primarias llegaron para quedarse” y se siguen impulsando como parte de la cultura electoral venezolana del siglo XXI. Lo cual podría contribuir a legitimar aún más el papel cohesionador de la MUD más allá de la actual coyuntura electoral, para los próximos eventos políticos por venir en Venezuela.

Enlace original aquí.

Notas


[1] Instaurada en el poder en 1973, tras el derrocamiento de Salvador Allende.

[2] Integrada por el partido Demócrata Cristiano (DC), el Partido Por la Democracia (PPD), el partido Radical Social Demócrata (PRSD), el Partido Socialista (PS), el Partido Liberal y otras organizaciones y movimientos de los años ‘80, hoy ya desaparecidos o fusionados en otros partidos.

[3] Cabe destacar que la Concertación gobernó al país por más de dos décadas.

[4] La reforma constitucional de 1989, aprobada en el plebiscito por el 85% de los votos, tendría luego 54 modificaciones que van desde el fomento al pluralismo político hasta la ampliación de las posibilidades electorales de los ciudadanos para el Senado de la República, entre otras.

[5] En las primarias de AD, que fueron cerradas, resultó electo Claudio Fermín, mientras que en las primarias de COPEI, abiertas a todo el Registro Electoral Permanente de aquel entonces, ganó Oswaldo Álvarez Paz.

[6] Artículo 67 (CRBV): “Todos los ciudadanos y ciudadanas tienen el derecho de asociarse con fines políticos, mediante métodos democráticos de organización, funcionamiento y dirección. Sus organismos de dirección y sus candidatos o candidatas a cargos de elección popular serán seleccionados o seleccionadas en elecciones internas con la participación de sus integrantes. (…) Los ciudadanos y ciudadanas, por iniciativa propia, y las asociaciones con fines políticos, tienen derecho a concurrir a los procesos electorales postulando candidatos o candidatas (…)” (las cursivas son nuestras).

[7] Se tiene conocimiento de las candidaturas anunciadas públicamente, de manera directa, por el Presidente Hugo Chávez, de cara a las elecciones a Gobernadores previstas para el próximo mes de diciembre. Tal es el caso de Elías Jaua, postulado como candidato a la Gobernación de Miranda, la candidatura de Nicolás Maduro para la Gobernación de Carabobo o la postulación del actual Ministerio de Interior y Justicia, Tarek El Aissami, para la Gobernación del estado Táchira.

[8] Los cuales representan más del 80% de las candidaturas en juego para este 2012 y el 2013. Maru Morales. El Nacional (12/02/2011). http://goo.gl/u2iOG

[9] El cual ciertamente superó las expectativas, dado el hecho de la poca tradición existente en nuestra historia electoral reciente de eventos comiciales como estos, así como también el temor latente de una eventual reedición de hechos discriminatorios como la reciente aplicación de la “lista Tascón” en procesos refrendarios previos.

Anuncios

Publicado por

Xavier

Politólogo (UCV y UAB). Magíster en Estudios Latinoamericanos (USAL). Director de la ONG Entorno Parlamentario (@eparlamentario). Miembro del equipo directivo de @EducaMiranda

Un comentario sobre “El 12F en clave comparada: las primarias en América Latina. II parte.”

Y a ti qué te parece este artículo? déjame conocer tu opinión

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s