El voto electrónico en la provincia de Buenos Aires: La reforma necesaria

Por Leandro López.  

Publicado en el Parlamentoscopio [1].  La denominada “oleada democratizadora” que vivió América Latina desde mediados de los años 1980 aportó un significado político distinto juntamente con un cambio de paradigma en cuanto a eliminar las interrupciones institucionales. Otorgó, también a nuestros países, importantes avances tanto en la estabilización como en la consolidación de regímenes políticos democráticos abiertos y plurales. Sin embargo, años después y ya en pleno proceso de estabilización de nuestros sistemas, vemos como en la práctica política coexisten prácticas poco transparentes, que enturbian los procesos electorales y finalmente deslegitiman los mismos, resultando  muchas veces las representaciones obtenidas cuestionadas por gran parte de la sociedad.

La provincia de Buenos Aires constituye el mayor núcleo electoral de la República Argentina, tanto en cantidad de electores (alrededor del 40% del padrón total del país) como en términos de extensión territorial ya que posee 135 partidos con muchas localidades dentro de cada uno de ellos, donde conviven experiencias, culturas, realidades económicas y formas de producir, totalmente diferentes de un distrito a otro; lo cual dota a la provincia de una gran heterogeneidad. Es necesario, a modo aclaratorio, enumerar un conjunto de problemas técnicos o legales que se presentan recurrentemente en cada elección y que tienen que ver con el desarrollo específico del proceso, como por ejemplo, la existencia de personas de sexo distinto con el mismo número de documento de identidad, en segundo lugar, la carencia de identificación sobre el tipo de documento, en tercer lugar, la ausencia del ítem “clase” (refiere al año de nacimiento, que si figura en el padrón masculino) en el padrón femenino. Lo cual muchas veces dificulta la identificación del votante. En cuarto lugar, la existencia de personas fallecidas en el padrón electoral; en quinto lugar, la detección de domicilios apócrifos, múltiples o erróneos. Y en último lugar, graves errores en la numeración de los documentos de identidad, los cuales se ven profundizados en cada elección como consecuencia de una precaria fiscalización por parte de los partidos políticos opositores.

Las características actuales sobre la regulación del voto y todo lo concerniente al derecho electoral se encuentran reguladas por la Ley 5.109 -Texto Ordenado por Decreto 997/93 y posteriores modificaciones introducidas por las Leyes 11.733, 11.833, 12.312, 12.926, 13.082, 13.291 y 14.086- por ese motivo que desde la comisión de Reforma Política de la  Honorable Cámara de Diputados de la Provincia de Buenos Aires y como asesor del Diputado Pedro Simonini del bloque político (Coalición Civica-ARI) quien presidia dicha comisión, nos propusimos introducir como iniciativa parlamentaria la reforma integral de la ley electoral provincial, en muchos de sus aspectos, que van desde el régimen electoral, hasta la elección municipal, pero concentrándonos en el voto electrónico. Dicha voluntad reformadora quedó plasmada en el proyecto de ley bajo expediente D
72/12-13.

La utilización del “Voto Electrónico” es indudablemente una herramienta fundamental que garantiza mayor transparencia, mejor auditabilidad y seguridad del acto  eleccionario, eje central de la vida democrática. En la faz práctica de la implementación del voto electrónico debemos destacar la mayor facilidad que afronta el elector en el acto eleccionario, y la certeza de que el mismo puede ser verificado de forma confiable, asegurándole las características propias de universalidad, equidad y el secreto del sufragio. De acuerdo con María Inés Tula, quien en su artículo “Las nuevas tecnologías en los procesos electorales. Perspectivas y comentarios sobre la adopción del voto electrónico en la Argentina”, establece los siete requisitos para la adopción de sistemas de votación electrónica, los cuales son enumerados de la siguiente manera:

1. Fuerte presencia del Estado como garante del derecho de sufragio y como regulador del proceso de modernización.
2. Modernización previa de las primeras fases del proceso electoral.
3. Infraestructura de telecomunicaciones mínimas.
4. Extensa e intensa campaña de difusión pública.
5. Transparencia.
6. Celo extremo en la confiabilidad, la seguridad y  la exactitud de los resultados.
7. Actualización de las normas existentes en materia de seguridad [2].

Como podemos ver, estos siete requisitos fundamentales para el establecimiento del voto electrónico pueden ser correctamente aplicados desde nuestra provincia, asegurando de esta manera la implementación de un sistema mucho más transparente, contribuyendo de esta manera asegurar una mejor relación representantes representados.

En cuanto a las ventajas fundamentales de este nuevo sistema electoral, en líneas generales mencionamos su bajo costo, la rapidez con que se produce el recuento de votos, la seguridad que brinda, la transparencia del proceso electoral, la eliminación de la posibilidad de fraude y voto nulo, fluidez de trabajo de los miembros de la mesa, la legitimidad de la representación y la comodidad para el votante. Todo lo cual permite avanzar hacia una democracia más participativa.

Desarrollando las ventajas que trae aparejada la implementación del voto electrónico, no quedan dudas que su aplicación contribuye a eliminar prácticas clientelares que tanto mal le hacen a la representación política y al sistema democrático. A la República. En efecto, no se puede “sugerir” al “votante acarreado” que deposite determinada boleta, que el “puntero” coloca en su bolsillo a cambio de ayuda recibida o por recibir. Asimismo elimina la posibilidad de realización del sistema conocido como “voto cadena”, como así también el “robo de boletas” que caracterizó nuestras últimas elecciones, donde fuerzas de la oposición, al no contar con estructuras partidarias importantes se vieron despojados de sus boletas de los cuartos de votación, instaurándose de esta forma un nuevo tipo de fraude.

Por otra parte, requiere menor despliegue de fiscalización al eliminar toda posibilidad de fraude, beneficiando no sólo a la calidad de la democracia  representativa, sino también a aquellos partidos políticos que no tienen la estructura suficiente para destinar fiscales a todas las mesas de votación. Se disminuyen los costos que tienen los partidos políticos no sólo en la fiscalización del acto comicial sino también en el de la impresión y distribución de las boletas.

Permite la unificación de padrones masculinos y femeninos, facilitando que el elector pueda identificar más fácilmente el lugar de votación y eliminando los problemas de identidad sexual con las consiguientes discriminaciones que se producen al utilizar padrones divididos por sexo. En otro sentido, se disuelve el poder de las “listas sábanas” horizontales al permitir que se vote categoría por categoría de candidatos, a la vez que se facilita el voto de los analfabetos al poder individualizar los candidatos de su preferencia por intermedio de las fotografías de los mismos que aparecerán en la pantalla.

Además de las ventajas señaladas, el sistema al requerir de menor espacio físico facilita el funcionamiento de las mesas y la adaptación de los lugares de votación, ya que las cabinas que reemplazan a los actuales cuartos oscuros posibilitan habilitar mayor cantidad de mesas en un mismo lugar.

Agregamos por último, en cuanto a resultados positivos, que en distintos países donde ya se aplican sistemas  de votación electrónica, está comprobado que se facilitan los mecanismos de participación popular, ya que al poseer el Estado la tecnología para implementarlo se puede aplicar a consultas populares, plebiscitos y referéndums, entre otros.  Además de facilitarse para elecciones en universidades, clubes, entidades gremiales y organizaciones del tercer sector en general. Asimismo, como novedad en nuestro sistema, el proyecto contempla en el capítulo dedicado a los ilícitos electorales, la incorporación de nuevas figuras delictivas informáticas tendientes a prevenir y sancionar todo accionar que consista en la alteración o manipulación de los elementos técnicos e instrumentales necesarios para el normal funcionamiento del sistema de voto electrónico. La amplia experiencia de la implementación del voto electrónico en varias jurisdicciones lo respalda, así mismo las pruebas pilotos que se vienen desarrollando en la Provincia de Buenos Aires desde el año 2003, han arrojado buenos e importantes resultados, sin encontrar ninguna objeción por los partidos o grupos políticos participantes.

Un Estado moderno debe tener como objetivo mantener aceitado su sistema político – institucional, esto implica incorporar para si los adelantos que en otras áreas de la vida en sociedad se van desarrollando, considerando fundamental la utilización de las nuevas tecnologías al servicio de la consolidación democrática. El sistema democrático solo se verá consolidado cuando la participación ciudadana sea plena, con una cultura democrática arraigada, con un sistema de representación óptimo, que no siembre dudas en la relación entre representado y representante; en donde el ciudadano se sienta partícipe de la toma de decisiones y la resolución de los conflictos en regla de convivencia social. Procurándose la construcción de una sociedad más igualitaria y plural.

Debe ser nuestro propósito convertir el voto en un medio cada vez más eficaz para mejorar nuestra calidad democrática, reforzándolo como aquel derecho político civil que tiene cada ciudadano, sin apartarnos del ejercicio libre, a conciencia, responsable y personal que debe hacerse de él. Alejándose con ello de toda intención de manipulación y minimizando los riesgos de que esta voluntad se encuentre viciada de nulidad.

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Notas:

[1] Artículo basado en el proyecto de ley introducido bajo expediente D 72/12-13 para la deliberación de la Honorable Cámara de Diputados del Congreso
Argentino.

[2]  Tula, María Inés (2005) “Las nuevas tecnologías en los procesos electorales. Perspectivas y comentarios sobre la adopción del voto electrónico en la Argentina”. En Tula, María Inés ed. Voto electrónico: entre votos y máquinas… Ariel. Buenos Aires.

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Publicado por

Xavier

Politólogo (UCV y UAB). Magíster en Estudios Latinoamericanos (USAL). Director de la ONG Entorno Parlamentario (@eparlamentario). Miembro del equipo directivo de @EducaMiranda

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