Capriles como Churchill y el Parlamentarismo

Sobre la tradicional polémica parlamentarismo vs. presidencialismo para América Latina. Por Julio César Pineda. El Universal.

Las recientes elecciones en Venezuela, y la deformación del presidencialismo en América Latina, con la concentración de todos los poderes en una sola persona, replantean la discusión de la conveniencia, para la democracia latinoamericana del sistema parlamentario. Tanto el Parlamentarismo como Presidencialismo, son formas democráticas de gobiernos vigentes. Los Sistemas Parlamentarios permiten una especial consonancia entre los electores y los elegidos y una especial relación entre el Ejecutivo y el Legislativo. El Parlamentarismo se fundamenta en partidos, ideológicos o pragmáticos, de masas o de cuadros con disciplina en el Congreso. El presidencialismo latinoamericano ha originado los caudillos, que prefieren dejar de lado a las fuerzas políticas y al pluralismo que las mismas expresan para invadir las otras áreas del poder político. Siempre se alega la legitimidad de origen y se olvida la más importante que es la ejecución del mandato.

Con la primera expresión del presidencialismo desde la Constitución de 1787, Estados Unidos presentó nuevo modelo de gobierno eminentemente democrático con la total separación y equilibrio de poderes. 

América Latina con sus independencias, prefirió el modelo estadounidense, pero en muchos casos alejándose de su concepción original. Puede citarse el caso del Presidencialismo Mexicano que por 70 años implementó un modelo hegemónico de gobierno.

En América Latina podríamos buscar nuevas formas constitucionales en relación con el poder del Estado y sus instituciones de justicia y libertad revitalizando la separación de los poderes y controlando al Ejecutivo.

La ventaja del Sistema Parlamentario es la conexión más directa que el mismo ofrece con el electorado y la representación popular. Originalmente fue una razón práctica la que condujo a la separación de poderes en las monarquías absolutas donde el rey controlaba el Poder Legislativo y el Ejecutivo, aceptando asambleas populares solo con poder consultivo y no permanente. Posteriormente se aceptaron derechos de petición y la participación de diferentes estratos sociales. Tuvieron tanto poder que en 1640 la revolución ejecutó al Rey Carlos I por oponerse a una petición del Parlamento en materia de impuestos. En 1689 Guillermo III prolongó los privilegios del Parlamento, así éste además de elaborar las leyes, controlaba la ejecución de las mismas por el rey. Cien años después con la Revolución Francesa nació el Estado Moderno con el principio de soberanía y separación de poderes.

La India hoy es la democracia más numerosa del mundo con casi 200 millones de electores, a pesar de la ruptura con el Imperio Británico, mantuvo el Sistema Parlamentario que hasta ahora ha funcionado perfectamente. Lo mismo Japón que asignado por la ocupación estadounidense dejó de lado el presidencialismo y se adaptó al Sistema Parlamentario, donde el Poder Ejecutivo lo ejerce un gabinete responsables ante el Parlamento compuesto por el Primer Ministro y ministros de Estado.

En el Sistema del Parlamentarismo a diferencia del Presidencialismo, donde puede haber una legitimidad de origen pero puede deslegitimarse en su ejercicio y hay fórmulas de corrección inmediata, no hay que esperar hasta el próximo proceso electoral fijado. Permite la alternabilidad necesaria en respuesta a las exigencias del electorado que lo respaldan. Por eso es muy difícil un golpe de Estado en los regímenes parlamentarios, mientras que ha sido frecuente los regímenes presidencialistas. Por lo general en el parlamentarismo los militares solo están en función de la seguridad y defensa de la nación y respaldan las decisiones del factor político.

Un presidente está dentro de la rigidez del periodo para el cual fue electo y no puede ser separado hasta que no cumpla su periodo, mientras que un Primer Ministro de acuerdo a las propias fuerzas parlamentarias y a la situación política del país puede ser removido.

Mi felicitaciones para Capriles Radonski, no se entiende una democracia sin una oposición fuerte y unida tanto en el Sistema Presidencial como en el Parlamentario; le recuerdo que a Winston Churchill, héroe y orgullo de Gran Bretaña, artífice de la victoria de la Segunda Guerra Mundial, fue derrotado por su pueblo en las elecciones de 1945 por el Partido Laborista. Seis años después en 1951 el pueblo lo eligió como Primer Ministro consagrándolo al mundo como Héroe de la Gran Bretaña. Fue quien pronuncio “Yo no tengo otra cosa que ofrecer que sangre, sufrimiento, sudor y lágrimas” cuando en 1940 fue designado para crear un Gobierno de Unidad Nacional por su Majestad la Reina.

Jcpineda01@gmail.com @jcpinedap

Enlace original aquí.

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Publicado por

Xavier

Politólogo (UCV y UAB). Magíster en Estudios Latinoamericanos (USAL). Director de la ONG Entorno Parlamentario (@eparlamentario). Miembro del equipo directivo de @EducaMiranda

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