Los dineros para los políticos. Por @casubero

denunciaPor Carlos Subero. (El Mundo Economía y Negocios).

Las recientes denuncias del oficialismo contra dirigentes del partido Primero Justicia sobre su financiamiento privado ponen en el tapete las taras sobre el asunto de los dineros de la política en Venezuela.

Los manejos turbios que envuelven todo el secretismo alrededor de este asunto y el fiasco que para la sociedad en general esto significa son cosas que dudosamente se tenderán a corregir con escándalos como el presentado ante la sesión de la Asamblea Nacional donde se debatieron los casos.

Y no es que Richard Mardo, Juan Carlos Caldera y Gustavo Marcano sean unos santos. Pero lo que las denuncias de Diosdado Cabello han mostrado sobre ellos no es más que lo que casi todos los políticos han hecho por años, en mayor o menor medida, y a espaldas de los electores cuyo voto solicitan y reciben.

En realidad no se sabe qué vale más: los millones de bolívares que reciben por debajo de la mesa o los millones de votos de electores incautos, que no saben nada acerca del financiamiento de la política y lo que se mueve detrás de ello.

Empezando por el principio. Hoy no existen normas en el país que sancionen al político si no declara algún dinero recibido, a menos que este provenga del narcotráfico, el lavado de dinero o de alguna otra ilegalidad.

En la última Ley Electoral derogada se penaba con prisión de uno a dos años a todo aquel que omitiese o mintiera acerca de su financiamiento electoral. Pero esa norma fue eliminada con los cambios de 2010 que crearon la Ley Orgánica de Procesos Electorales.

Por esta razón, aún no tengo claro de qué cosa van a acusar a los mencionados dirigentes de Primero Justicia, si tampoco existe un tope de dinero máximo para ser aceptado.

Pero la realidad entonces dicta que el político puede gastar lo que le venga y recibir de un mismo mecenas la cantidad de aquel que le parezca, sin límite legal alguno.

En segundo lugar, hay secretismo. Es cierto que por la Ley Antidrogas, los políticos deben rendir cuentas ante el Consejo Nacional Electoral (CNE) acerca del financiamiento recibido. Esto deben hacerlo en los meses siguientes a las votaciones.

Con las debilidades mencionadas, cabe destacar que buena parte de esas rendiciones se presentan ante el organismo. Pero los directivos del CNE han decidido mantener esa información en secreto y solo ellos y los que tienen acceso a ellos (a los mismos políticos) pueden saber qué es lo que dicen esas rendiciones de cuenta.

Por lo menos hasta el año 2000, el CNE permitía el acceso a esas cuentas. Sin embargo, llevo años solicitando oficialmente al rector Vicente Díaz, presidente de la Comisión de Financiamiento, y a la propia presidenta, Tibisay Lucena, acceso a los nombres y montos que hay en esas cuentas, sin que siquiera haya merecido respuesta alguna.

En una ocasión recibí una tabla de números fríos que no dicen nada acerca de todo el manejo político que se pone en funcionamiento después que un financista decide dar dinero a un candidato.

No hay normas obligantes, no hay transparencia ni tampoco sanciones, excepto por recursos ilegales. Esto genera el caldo de cultivo ideal para que florezca la corrupción política.

Si se hace un breve arqueo mundial sobre los escándalos políticos con el tema del financiamiento se constatará que han existido en las democracias avanzadas como en países del tercer mundo. Han caído políticos de segunda línea como alguno de fama y prestigio mundial.

Es el caso del alemán Helmut Kohl, probablemente el político más prestigioso de la segunda mitad del siglo XX, el que llevó a la unificación alemana y quien culminó abruptamente su mandato de 16 años como canciller debido a fondos que recibió su partido provenientes de empresas contratistas del Estado.

Con el financiamiento de la política en Venezuela han estado ocurriendo cosas importantes para la democracia y los electores no se han enterado. Nuestros políticos no son ángeles.

En materia de financiamiento político han estado mareando a la sociedad con un discurso esquivo y mentiroso.

No sé de qué servirán las denuncias de Cabello. Pero mientras no ataquen con seriedad los puntos expuestos no hay razón para ser optimistas.

Enlace original aquí.

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Publicado por

Xavier

Politólogo (UCV y UAB). Magíster en Estudios Latinoamericanos (USAL). Director de la ONG Entorno Parlamentario (@eparlamentario). Miembro del equipo directivo de @EducaMiranda

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