La serpiente humana

Human SnakePoemario Político Venezolano

El aroma del café augura una mañana lenta y predecible. Mientras en la calle desde temprano anónimos nos vemos alineados y penintentes, alistando nuestros números de cédula para que vayan a parar en un cuaderno sin esperanza de lectura.

Nos agolpamos uno detrás del otro como puntos suspensivos de una oración cortada. Como palabras que ningún escritor se atreve a redactar. Como una frase que no se atreve a convertirse en reclamo.

Somos puntos suspensivos. Somos la idea maniatada en la expectativa de que este sórdido día de trámites concluya pronto con ese sello y esa compulsa. Esa misma idea que deambula en nuestras cabeza, que nos hace soledad y anonimato. Ese veneno que nos anestesia el sentido colectivo de ser víctimas del mismo desprecio burocrático de todos los días.

Los puntos suspensivos se extienden a lo largo de la calle. Aquí de pie somos personificación del suspenso especulativo de indolentes funcionarios. Una serpiente humana embriagada en su propia amargura que envenena cada una de nuestras mañanas.

Una serpiente siempre hambrienta de hastíos ajenos. Indomable. La consentida y caprichosa de cada ministerio. De cada registro público. Esconde confesiones, rumores y hasta chistes. Tan humana como deliberadamente traicionera. Una serpiente que nos enajena diariamente. Todo un instrumento de dominación en acción:

-“Ayer repartieron sólo treinta números..” Dice una voz cercana a una puerta aún cerrada.

-“El año pasado mi cuñado vino y era por número de cédula…quién sabe como será ahora. Y aquí no hay nadie a quien preguntarle…” Dice un señor mayor al final de la serpiente humana que bordea los pies del ministerio.

El sol comienza a afilarse sobre el asfalto, mientras la cola se ciñe al edificio en suave coreografía bajo la sombra. Miran el reloj, repasan nuevamente sus papeles encarpetados y siguen en el mismo lugar. Más que respuestas, esperan excusas: sabemos que no seremos bienvenidos.

Desde afuera se escucha:

“…eso no saldrá para hoy. Esto te lo sellan en el piso de arriba, pero ellos ya cerraron mi pana…”.

La serpiente humana suspira, se multiplica con gestores, se alimenta de alientos sin desayuno, de neuronas amargadas, de miradas clavadas al cemento. Obedientes en la cola seguimos siendo puntos suspensivos de un dócil cuerpo, inconsciente del poder de nuestra voz…

Xavier Rodríguez Franco.

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Publicado por

Xavier

Politólogo (UCV y UAB). Magíster en Estudios Latinoamericanos (USAL). Director de la ONG Entorno Parlamentario (@eparlamentario). Miembro del equipo directivo de @EducaMiranda

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